¿Cómo superar la dependencia emocional?

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La dependencia emocional se convierte en un problema cuando la persona pretende llenar el vacío de su vida con su pareja, cuando deja de tener objetivos y se concentra única y exclusivamente en la relación. En este punto se crea una relación enfermiza, tanto para quien recibe las atenciones como para quien las da.
Detectar la dependencia emocional es muy sencillo, siempre que no nos autoengañemos. Los signos más evidentes son:


– Cuando la persona tiene una necesidad casi enfermiza de estar con su pareja puesto que no tolera la soledad.
– Cuando necesita aprobación constante de su pareja y los demás mostrando un miedo desmedido ante el rechazo social.
– Cuando su autoestima se encuentra por los suelos, normalmente debido a que esta persona suele anular su individualidad para satisfacer los deseos del otro.
La buena noticia es que la dependencia emocional se puede superar.

Tres pasos para superar la dependencia emocional

1. Reconocer la existencia del problema. Puede parecer una verdad de Perogrullo pero lo cierto es que normalmente tendemos a mentirnos porque de esta forma todo se nos hace más fácil. Pensamos que si ocultamos el problema, este no existe. Por eso, el primer paso para superar la dependencia emocional es identificarla. Para ello, plantéate las siguientes preguntas e intenta responderlas con sinceridad:


– ¿Tu felicidad se centra en una sola persona?
– ¿Tu felicidad depende de cómo te traten los demás? ¿Sientes que el mundo se te viene encima si alguien te critica o rechaza?
– ¿Sueles anteponer las necesidades y deseos de los demás a tus propias necesidades?
– ¿Te sientes bien contigo mismo incluso solo cuando los demás te demuestran aceptación?
Vale aclarar que es normal que el rechazo nos provoque cierto malestar y que tengamos a personas muy importantes en nuestra vida y que a veces antepongamos sus necesidades a las nuestras pero la persona dependiente muestra estos comportamientos siempre llegando a niveles patológicos.


2. Reconocer los daños provocados por estos comportamientos. En este caso, el objetivo es que la persona se de cuenta de los perjuicios que se ha inflingido con este tipo de comportamientos. Para lograrlo, lo mejor es hacer una lista con todas esas cosas que has hecho (supuestamente por amor o cariño) pero que a la larga te han causado problemas.


Probablemente en un primer momento te quedes en blanco sin saber qué escribir, aquí van algunas preguntas que te pueden ayudar a confeccionar esta lista:
– ¿Qué pasión has dejado de lado para satisfacer a los demás?
– ¿Qué sueño u objetivo no pudiste cumplir porque te entregaste a los demás?
– ¿Qué cosas negativas has tenido que sufrir con tal de que la otra persona no te abandonase?
El principal objetivo de este paso es que concientices todo el sufrimiento que has vivido solo porque tienes una dependencia emocional. De esta forma te sentirás más motivado a cambiar y tomar las riendas de tu vida.


3. Reforzar la autoestima. El factor principal que suele subyacer en la base de la dependencia emocional es una baja autoestima. Normalmente se trata de personas que nunca se han amado suficientemente o de personas que han perdido su autoestima a lo largo del camino.
Por eso, la clave para superar la dependencia emocional está en recuperar la autoestima. En primer lugar, debes convencerte de que tú vales mucho como persona y de que la aceptación social es un aspecto importante pero no es trascendental. Cada persona puede tener sus propios criterios y tú no tienes por qué satisfacerlos todos. 


Un excelente ejercicio es recordar aquellos momentos en que te sentías realmente bien contigo mismo, cuando te sentías seguro y confiado. Rememora vívidamente todos los detalles y, sobre todo, las sensaciones que experimentabas. De esta forma estarás activando emociones y sentimientos que creías perdidos pero que realmente están ahí.
Finalmente, otro detalle importante es que aprendas a diferenciar entre “necesitar” y “desear”. Normalmente en la mente de la persona que tiene una dependencia emocional estos conceptos se entremezclan como si fuesen uno solo.


Pongamos un ejemplo, cuando tenemos hambre, no necesitamos una magdalena o una deliciosa hamburguesa porque podemos saciar el hambre con un alimento más sencillo y natural, como por ejemplo, una ensalada. En realidad, deseamos la hamburguesa o la magdalena pero no las necesitamos.
Algo similar ocurre en el amor, este no se basa en la necesidad enfermiza sino en el compromiso consciente. Es decir, aún sabiendo que no necesitas a tu pareja, has decidido compartir la vida con ella.

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